18 cámaras tejen una malla de vigilancia en San Francisco

Noticia extraida de El correo digital (edivición vizcaya). Para ver la noticia original, haz clic en el enlace

Las grabaciones se suceden en la Sala de Control de Garellano, donde pueden seguir a alguien sin interrupciones por toda la calle

 
La Policía tiene ya 18 ojos vigilando el barrio de San Francisco sin siquiera pestañear. Las cámaras de videovigilancia instaladas en la zona desde el mes de marzo se encuentran ya a pleno rendimiento, tras recibir el obligado permiso del Departamento de Interior del Gobierno vasco, que autorizó el pasado 28 de julio el uso y explotación del sistema. Las cámaras cubren 15 puntos a lo largo de la calle San Francisco, entre el puente de Cantalojas y la plaza de los Tres Pilares, incluida la plaza Corazón de María y los cruces con las calles Bailen, Dos de Mayo, Hernani, Arnotegi, La Cantera, La Laguna, Cantalojas, Conde Mirasol y Aréchaga. Para atender todo ese espacio urbano han sido necesarias 18 cámaras, aunque algunas disponen de doble lente, lo que permite cubrir dos ángulos de vigilancia con un solo aparato de grabación. En total, son 35 lentes. La calidad de las imágenes grabadas, con una resolución de 3 megapixels, está permitiendo ya la identificación de personas u objetos a una distancia de entre 25 y 50 metros, dado que las secuencias pueden ampliarse digitalmente hasta un 400% sin perder nitidez.
El Consistorio ha sido escrupuloso con la confidencialidad y el respeto a la intimidad de las personas, asuntos que han despertado cierto recelo entre algunos vecinos, incómodos ante la posibilidad de que les graben. Las cámaras han sido instaladas con un ángulo de visión fijo, sin mecanismos motorizados que permitan modificar su orientación. Están direccionadas hacia el suelo, evitando así el interior de locales comerciales y los primeros pisos de los bloques de viviendas. Además, como garantía añadida, el sistema de videovigilancia está configurado de tal modo que las zonas de visión no deseadas quedan enmascaradas electrónicamente con un pixelado. Por otra parte, ninguna de las cámaras dispone de sistemas de grabación o captación de sonidos.

Pero, ¿cómo se gestionan esas imágenes? La confidencialidad del material exige que las imágenes captadas se trasmitan encriptadas mediante técnicas de cifrado y a través de fibra óptica. Por tanto, no pueden extraviarse y tampoco ser manipuladas, ya que un sistema de huella digital que opera durante el almacenamiento de las grabaciones impide su alteración.
De momento, los únicos que tienen acceso a las imágenes son los agentes de la Policía Municipal bilbaína, con el correspondiente usuario y contraseña. Las reciben en la Sala de Control de las dependencias de Garellano, donde un monitor de 48 pulgadas muestra en tiempo real todos los puntos de vigilancia, que conforman una secuencia con las 18 cámaras. Es decir, las grabaciones se van sucediendo, de forma que una persona que recorra esta calle podría ser seguida sin interrupción desde la primera cámara hasta la última. Un jefe de servicio está siempre presente en la Sala de Control para visionar en tiempo real lo que sucede en la calle. Junto al 'videowall' de las 18 cámaras, dispone de otra pantalla de 17 pulgadas para seleccionar una cámara y observar con detalle un punto de la vía.

Un plazo de siete días

Las grabaciones se archivan durante siete días en el Centro de Procesos de Datos de la Policía Municipal y pueden ser cedidas a los tribunales de Justicia, a la Fiscalía, al Ararteko y a otras policías, aunque únicamente con fines exclusivos de identificación ante hechos delictivos. Una vez transcurrido ese plazo, las imágenes se borran de forma automática. Por el momento, sólo la guardia urbana bilbaína puede hacer el seguimiento de esta videovigilancia, pero el Ayuntamiento ya ha iniciado los trámites para trasladar la información obtenida hasta el Centro de Coordinación Policial Conjunto entre la Policía Municipal y la Ertzaintza. Auguran que a comienzos de noviembre, este centro, ubicado en la comisaría de la Policía vasca en Deusto, tendrá acceso a las imágenes en tiempo real.
Este despliegue extraordinario de vigilancia responde a una situación incuestionable: en el entorno de la calle San Francisco el índice de delincuencia alcanza los 107 delitos por cada 1.000 habitantes, mientras que la media en el resto de Bilbao es de 40. El alcalde, Iñaki Azkuna, celebro ayer lo que considera «una experiencia positiva para luchar contra el delito. Nos ha costado 320.000 euros y creo que estarán bien empleados». El máximo responsable municipal hizo referencia a la oleada de robos que se han producido en las últimas fechas en Bilbao. «Afortunadamente, han ido cogiendo a todos los que han robado y, aunque falta alguno, va a caer también porque están identificados. La Ertzaintza y la Policía Municipal tienen que luchar con todos los medios disponibles contra estos delitos», defendió.
Azkuna recordó que «en época de crisis los delitos aumentan, y de hecho, han subido en toda España los robos, con o sin violencia. Tenemos que estar muy preparados y esperemos que estas cámaras sirvan para detener ladrones y gente que tiene la violencia por bandera». El alcalde también quiso recalcar que «seremos muy serios con la confidencialidad y con no predicar la cara del vecino».